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Fuente: LA PRENSA
www.prensa.com  - Sección: ECONOMÍA Y NEGOCIOS
Jueves 10 de abril de 2009

Gasto que se convierte en inversión

Industrias más conscientes

100 empresas locales están cambiando sus procesos para evitar la contaminación industrial y mejorar sus costos de producción.

WILFREDO JORDÁN SERRANO
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Es posible el crecimiento industrial con conciencia ambiental, así lo asegura Alfredo Burgos, director ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep). El obstáculo es sensibilizar a los empresarios, pero se está avanzando bastante, agregó.

LA PRENSA

La prueba son las más de 100 empresas que están cambiando sus procesos. Para Burgos, “no hay sector que no pueda hacerlo”.



La producción más limpia —procesos que evitan contaminación industrial— mejora el desempeño ambiental y mejora costos de producción. Quizás en un inicio sea un gasto, pero luego se vuelve una inversión, según Valerio de Sanctis, presidente del Sindicato de Industriales de Panamá.



La concentración está, según Burgos, en el ahorro y disposición de aguas, ahorro energético, contaminación de suelos y manejo de desechos sólidos.



Primeros pasos en Panamá

En 2000, entró al país la normativa ambiental y se obligó a las empresas a adecuarse a ella. Para lograr el cambio el Conep y la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) lanzaron el Proyecto de Producción Más Limpia con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo y USAID, que aportaron un millón 700 mil dólares y 2 millones 250 mil dolares, respectivamente.



La idea era aplicar la normativa a 30 empresas y la certificación ISO 14000 a otras 14, pero terminaron entrando 100. Al principio tenían miedo de ser fiscalizados y “nos tocó rogarles”, pero a medida que unas se unían empezaron a confiar, recalcó Burgos.



El proyecto dio como resultado guías para que las industrias se unan autónomamente y además, se creó el Centro Nacional de Producción Limpia para seguimiento y capacitación.



Casos concretos

Los talleres de autos Felipe Rodríguez están vendiendo el aceite quemado a 16 dólares el tanque de 55 galones, explicó Felipe Rodríguez, gerente de la empresa, y quienes lo compran hacen aceite de menor calidad.



El plástico, proveniente de los envases de aceite, era enviado por las empresas que lo compraban al exterior, pero el precio ha bajado y ya nadie lo compra.



Una alianza con el proveedor Inter State ha permitido reciclar las baterías y dar descuento a los clientes que las devuelvan. La inversión de Felipe Rodríguez fue de unos 25 mil dolares y asegura haberla recuperado.



En el futuro, Rodríguez espera imitar una técnica usada en Costa Rica en que los desechos de las llantas se usan para evitar deslizamientos de tierra.



La empresa de alimentos Levapan, que participó como expositor en el simposio de producción limpia el mes pasado, ha reducido la cantidad de agua usada en los lavadores y optimizado tiempos de vaporización, pasando de 75 a 30 minutos.



Estos procesos han traído, según Ana María Adames, gerente de producción de Levapan, un cambio de actitud del personal, mejoras en el entorno laboral e incremento en la productividad.



El ahorro de energía en el Hotel Panamonte en Chiriquí se buscó con mantenimiento preventivo de equipos, unido a una dosificación de agua y detergentes, y reciclaje de papelería. “No reutilizamos el agua, estamos montando una máquina de tratamiento de aguas negras para reusar el abono”, dijo Saúl Soto, vocero del hotel.



Obstáculos

La falta de planificación industrial y consecuente cercanía de residencias y fabricas hacen más necesaria la producción limpia, según el director de Conep.



Además, la Anam, añadió, que “en vez de facilitar los estudios se convierte en perseguidor u obstaculizador”. Aunque ambas instituciones han trabajado juntas el Conep ha visto un retroceso en los últimos años por falta de flexibilización de normas.



Las empresas se animan, ¿lo hacen los ciudadanos?

La mayor fuente de contaminación son las áreas residenciales, ya que las aguas domésticas representan un 80% del volumen de descargas de agua que llegan a ríos y mares, según Natalia Young, directora nacional de protección de la calidad ambiental de la Autoridad Nacional del Ambiente. Además la población metropolitana genera mil 300 toneladas diarias de basura, que es en un 45% orgánica.



“La gente ve que tiene ríos en los que no se puede bañar, pero lo que falta es que relacionen esa contaminación con sus hábitos”, añadió.



Al preguntarle a la gente quién es el que contamina, dicen que el sector privado, y al preguntar quién es el responsable de remediar, te dicen que el Gobierno, “pero nadie está consciente de sus actos, la gente sigue tirando colchones a los ríos”, agregó Young.



Aunque se culpa a las empresas por la contaminación, no hay reconocimiento por las practicas industriales ambientales. El consumidor se orienta por el precio o la calidad del producto terminado, pero no se preocupa por cómo se hace, dijo Alfredo Burgos, director ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada.

Ana María Garzón

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